Mostrando entradas con la etiqueta arqueologia snob. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arqueologia snob. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de julio de 2010

Arqueología Snob #10: Gustav Metzger


Se da la curiosa circunstancia de que la práctica totalidad de los snobs (y de la gente interesante en general) odian el mundo. Sea por cabezonería, elitismo, vanidad o simplemente inteligencia, el auténtico artista vive su vida con la sensación de estar rodeado de gente gris y sin interés, sufrir un mundo burgués podrido de corruptelas morales y subterfugios para la hipocresía, en el que la política es pura manipulación y dominio, y la sociedad en su conjunto un muladar de vulgaridad, aburrimiento y sinsentido: la cosmogonía del snob se resume en que todo es una puta mierda. Planteamiento que comparto plenamente.
Ante tan categórica afirmación de principios, uno tiene pocas opciones: arrojarse a los raíles del metro, quedarse en casa a escuchar cantautores, volverse esquizofrénico, involucionar hacia ideologías romanticonas (tipo nacionalismos) o, más productiva y lúdicamente, escribir un manifiesto antisistema y devenir artista subversivo. El problema a día de hoy para optar por la última estrategia es el hecho de que casi todo lo subversivo parece estar ya inventado. ¿Graffittis políticamente revolucionarios y estéticamente irreverentes? Los hay a tutiplén por toda Europa. ¿Reivindicación de la libertad moral y el fín de la represión sexual? Está más visto que el tebeo. ¿Exponer en una galería tu semen, heces o mocos en medio de iconografía católica? De tan reiterativo, tenemos esas cosas ya aburrecidas. ¿Adorar a Satanás, quemar iglesias y profanar tumbas por amor al Arte? En Noruega lo hacen los niños de 11 años... La hidra capitalista se adapta a todas las maldades culturales que podáis concebir, la burguesía está curada de espantos y anestesiada contra el shock, y es muy complicado hacer arte verdaderamente provocador: hay que estrujarse las meninges para conseguir hacerse un nombre a base de ideas cañeras, y tener la fortuna de que alguien siga tu rollo...
...o bien hacer como Gustav Metzger y montar un "Movimiento Artístico Unipersonal" , frente a la inercia según la cual todas las vanguardias han de contar con varios miembros (se dice que el número óptimo estaría entre 5 y 50). En su caso, se trataba del Auto Destructive Art, consistente en la producción de máquinas, artefactos, performances y situaciones en las que el paso del tiempo terminase por colapsar el objeto en cuestión. Por ejemplo, construyendo ordenadores programados para auto-fragmentarse de manera secuencial, aparatos mecánicos que se inflingen golpes y destrozos, materiales que se corroen y pudren en el ambiente, sustancias que caducan y se pulverizan... Algo que en su día fue una pequeña bomba en el mundillo de los artistas pese no ser completamente nuevo, y que ahora está de actualidad gracias a Paul Virilio y su Museo de las catástrofes, que sin ser lo mismo comparte cierta afección por la estética del colapso. Lo que hace Metzger está tan logrado que...¡¡¡ la Tate se deshizo de una de sus piezas (una impresora estropiciada) arrojándola a un contenedor al pensar que era basura!!!
Pero además de esta peculiar ocurrencia, el snobbish Metzger tuvo otra idea fantabulosa en la más lustrosa tradición de las marcianadas socarronas por parte de artistas enfadados: proponer una huelga de artistas durante 3 años (del 77 al 80) para denunciar la sumisión de los creadores a los mercados y las abyecciones inherentes a la descomunal máquina económica del mundo del artistamen, que según Metzger, sus pupilos y la gente inteligente en su conjunto, habría perdido toda razón de ser y toda artisticidad. ¡¡¡Una huelga de artistas!!! ¿Suena muy kitsch? ¿Será por culpa de aquella penosa iniciativa de Teddy Bautista de un "día sin música" para denunciar el latrocinio en el que incurrimos los ciber-manguis? Pues a mí me parece una idea muy sensata. Tres años de parón en esa infernal y absurda escenilla arty con sus ferias ARCO, sus revistillas y sus guiños a la especulación financiera... y a ver qué pasaba. Me parece perfecto que Saatchi haya convertido el mundo del arte en una feria de las veleidades en la que el factor precio es casi el sujeto artístico por antonomasia, pero ello tendría mucho más fundamento si se explicita de un modo pavero. A mí lo de las huelgas me encanta, es una vieja triquiñuela de cuando había clase trabajadora que sigue funcionando muy bien, y de la que deberíamos hacer más uso cotidianamente. ¿Para cuándo una huelga de arquitectos? ¿Una huelga de contertulios de Sálvame? ¿O, mejor, una huelga de famosos? ¿¿¿Para cuando una huelga de conformismo???

martes, 22 de junio de 2010

Arqueología Snob #9 / Esquizo Zienzia #11: Henri Poincare

Hoy tenemos crossover de hilos: imaginad si será ilustre el fulano al que me referiré, que entra tanto en la categoría de snob como en la de científico visionario: ni más ni menos que don Henri Poincare, uno de los pensadores más importantes de los dos últimos siglos, el hombre detrás, entre otras cosas, de la Teoría del Caos.
¿Recordáis aquello del "efecto mariposa" del que hablaban en Parque Jurásico? Pues dicho concepto (la indeterminación de un sistema cuando las variables implicadas exceden cierto umbral de complejidad) fue planteado por primera vez por este elegante caballero, que viene a ser uno de los pioneros de esa epistemología contemporánea basada en las indeterminaciones, la lógica difusa, los sistemas complejos en general y la entropía en particular. Nosotros hemos sidos educados en las matemáticas clásicas de Pitágoras y Euclides, mientras que estos científicos modernolis trabajan con variables tan rimbombantes como los Espacios de Riemann, las Zonas de bifurcación, las torsiones, los pliegues, los nudos y las compacidades. De las meninges de Poincaré y sus fieles han salido ideas tan escotópicas y oligofrenéticas como la Teoría de Catástrofes de René Thom, la Ruptura instantánea de simetría, la Autopoiesis, las Funciones Automórficas o aquellos Fractales que estaban tan de moda cuando la gente se metía éxtasis: todas ellas son posturas rompedoras y muy trendy, hasta el punto de que si existe un snobismo de ciencias (a diferencia del de letras, que es el más habitual) el gran icono sería sin duda Poincaré.
La verdad es que su biografía ya no es tan romántica como la del Maldito tradicional: de niño las pasó putas a causa de la difteria, pero el resto de su historia es la del arquetipo de nerd empollón que se pasea por los mejores claustros universitarios del mundo con unas calificaciones extraordinarias, sentando cátedra allí donde encendía su calculadora cerebral, y marcando tendencia científica en todos y cada uno de los palos que tocaba. ¿Climatología? Si ahora el hombre del tiempo acierta mucho más que hace años, es porque trabaja con las mandangas de nuestro divo. ¿Relatividad? Einstein no hubiese sido capaz de parir su célebre formulita de no ser por el trabajo de este señor. ¿Mecánica cuántica? No country for old men: los postulados de Don Henri son el ABC de los bosones y los neutrinos ¿Electromagnetismo? Las ideas de Poincaré marcan un antes y un después en la historia de esa disciplina. ¿Geometría de vanguardia? En este terreno, nuestro héroe es todo un Titán... Con semejante currículum, es lógico que todos sus colegas se lo pensasen dos veces antes de llevarle la contraria y decir esta boca es mía. De todos modos, como en todo snob y todo esquizo zientífico, no reinó hasta después de muerto: la palmó en 1912, y lo de la Teoría del caos no empezó a ser tomado en serio...¡hasta 1963!

Pero es más... ¡¡¡la arquitectura y el urbanismo llevan bastante tiempo intentando imponer las matemáticas topológicas (el highlight de la trayectoria de Poincare) como herramienta de proyecto!!! En Holanda, Harvard o la AA de London no diseñan pensando en distancias, planos y volúmenes, como nosotros, sino con esotéricas formulaciones matemáticas tan complicadas que hacen que la lectura de "Ser y tiempo" parezca la Dunia en comparación. Por supuesto, no estamos hablando de los pobres arquitectos como yo que se han pasado la vida calculando precios de ventanas y rellenando cajetines (para esas tareas, las matemáticas cutres de siempre nos llegan y nos sobran), sino de las lumbreras más a la vanguardia de los procesos territoriales. Obviamente y muy en sintonía con su política docente, en la escuela nunca nadie se molestó en explicarnos de qué va la topología, así que no seré yo el que juzgue la validez o no de dichas metodologías.
Así que todas esas parrafadas sobre flujos, nodos y pliegues resultan ser la invención snob de este ilustre pitagorín, al que hube de seguir la pista por lo de acidadedosbarrios. Pero resulta que su traducción al terreno de las ciencias sociales, es si cabe más interesante que todos estos delirios matemáticos: los sociólogos y geógrafos que manejan variables topológicas, ya no estudian nuestro comportamiento al modo del humanismo clásico (la Sociedad como agregación de indivíduos libres) sino con nociones como "poblaciones", "bandas" o "manadas": topológicamente, nuestros movimientos por el espacio tienen más que ver con los de los búfalos, los lobos o las golondrinas, que con el neurótico de la psicología del siglo XX que se pasa la vida intentando olvidar a Papá y Mamá. La cultura de las masas es muy topológica, muy Poincare. Así que puede ser que este señor sea el científico que más cerca haya estado de encontrar una formulación matemática para la dinámica de la gente.

lunes, 21 de junio de 2010

Arqueología Snob #8: Ariel Pink / Hauntology


¡¡Qué queréis que os diga!! ¡¡Me encanta colgarme medallas!! Ya en el Dada2000 reivindicábamos a monsieur Ariel Pink como el gran icono snob de la actualidad, y ahora la Pitchfork se une, tarde mal y nunca, a la ya ineludible fascinación por el divo: le han dado, atención, una puntuación de 9.0 a su último disco, cuando a los verdaderamente buenos (los antiguos) le daban un mísero 6, y a regañadientes. El hecho de que la biblia del indie admita por fín el talento de alguien como Ariel, es toda una alegría, tras muchos años condenando a la indiferencia a un personaje que, a su muy peculiar manera, está actualizando un mundo tan rancio y defenestrado como el del pop.
Pero, por rizar el rizo del snobismo, los fans de Ariel no estamos muy conformes con ese "Before today" (lo podéis descargar aquí), tan encantador como su cancionero anterior pero mucho más limpio, correcto y convencional, seguramente una contraindicación para alguien dotado del talento de hacer de la carencia virtud. Muchos de los temas del disco son covers "de lujo" de canciones que en las versiones originales eran mucho más cochambrosas, sucias, espontáneas y amateur. La profesionalización de Pink amenaza con convertirle en un nuevo Beck: el tópico del "geniecillo loco" que brilla más en los bocetos de baja fidelidad, que en las sofisticaciones de los estudios de grabación digital.
Haunted Graffitti siempre fue un proyecto capaz de sacar magistral provecho de su condición de kitsch de vertedero, con un talento admirable para dar forma de canción a un marasmo de influencias musicales salidas del peor videoclub de serie Z: bandas sonoras de cine gore, himnos épicos al amor juvenil, radiofórmula para divorciados mimosos, jingles de talk-shows a lo Tele5, hip-hop de anuncio de gominolas... todo agitado y servido a modo de cadáver exquisito, desestructurado y en ocasiones informe, sonando como un VHS estropeado en un bar de carretera de madrugada. El sonido ultra-casposo de las grabaciones (y sus indescriptibles videoclips) y la inocencia de su fascinación por las escombreras de la cultura de masas, enseguida le convirtieron en icono bloguero entre los más modernos y estirados.

El caso es que el fulano tuvo la fortuna de ser escogido por Simon Reynolds como uno de los estandartes de la escena de la New Hauntology, etiqueta que en ocasiones se atribuye a Air, Broadcast (¡menudo concierto hauntológico se marcaron en el Sonar!) o Pram, pero que en esta nueva oleada es mucho más radical, feísta, agreste y arty. Lo que antes era "retrofuturismo" (la recuperación, más o menos iconoclasta, de la estética del fracaso propia de la ciencia ficción obsoleta), ahora es la espectral recuperación low-brow de los resíduos menos respetables de la iconografía de la cultura del consumo: como bien decía John Maus, lo que hacen Pink o él mismo es escudriñar los despojos de la cultura popular en busca de lo que allí hay de humanidad, emoción y tristeza. El desconcierto de aquellos que han sido educados emocional y estéticamente por la pantalla de una televisión, pensando que la vida no es más que un simulacro, y que lo real es Bonanza, Poltergheist y Le llaman Bodhi. The quest for the Truth of Pop, if there´s such a thing.
Y eso. Que el último disco no está tan bien como los anteriores...aunque probablemente esto sea una opinión excesivamente snob. Su apuesta última por el AOR blandengue a lo Chicago o Fleetwood Mac puede tener su comicidad, pero de chistes ya andamos sobrados: desde aquí pedímos el retorno del Ariel Pink más cochambroso y barriobajero.
Y anunciar que él y su grupo tocan este domingo en la isla de San Simón, cerca de Redondela, un concierto que desconocía y al que no creo que pueda ir, pero que más allá de las importantes limitaciones de Ariel en directo (como no podía ser menos, sus live son de un amateurismo bochornoso) es totalmente recomendable. ¿No es delirantemente surrealista la idea de escuchar sus extrañas composiciones en el marco incomprable de las Rías Baixas?No vos lo perdáis, puede ser una velada fabulosa.
Y sí, la verdad es que John Maus es muy riquiño. Es profesor de filosofía, quizás le pueda decir que me lleve la tesis doctoral... ¡hazme sitio John, que voy p´allá!

Y como es la semana del Orgullo gay, nada mejor que el himno de Maus al respecto: lúgubre, cómica y ambigua, como debe de ser.


Arqueología Snob #7: Naum Gabo


Estando en fase de superabstracción, y máxime tras comprobar en el Sonar que el tema está de supertendencia, recordamos hoy a Naum Gabo, escultor ruso de cuando los soviéticos eran modernos, hermano del también escultor abstracto Antoine Pevsner, y padre espiritual de la estética cinética de Kraftwerk, el techno alemán, la IDM y el ruidismo.
Sus esculturas son muy hermosas, centrándose en la expresividad de ciertos fenómenos de la percepción visual como su omnipresente "Efecto Moire": las tramas dinámicas resultantes de la superposición de rejillas lineales no paralelas. En los años 20 era lo last, y hoy en día sus ideas siguen alimentando la imaginación de los videocreadores más elegantes. Porque lo de ser snob, no es concebible sin recurrir a la elegancia. Elegancia rara, por supuesto, pero elegancia.









sábado, 19 de junio de 2010

Arqueología Snob #6: Uwe Schmidt


El Uwe Schmidt es otro geniecillo de la música electrónica que toca todos los palos, siempre a su manera, y siempre con garbo, salero, valentía y personalidad: sus discos respiran esa audacia del que aparentemente no tiene nada que perder, temeridad de la que obtiene unos sonidos asombrosos. Es muy conocido por su trabajo como Señor Coconut, pseudónimo con el que llegó a grabar un disco con versiones salseras de Kraftwerk que en su día hicieron mucha gracia a los modernos.
Yo sin embargo estoy impactadísimo por su trabajo como Atom Heart TM para el sello Raster Noton, el mejor de la actualidad y uno de los más importantes de la música electrónica de todos los tiempos. Esas performances en directo son sencillamente sobrecogedoras, con lo mejor del idealismo de la vieja modernidad: estos alemanes tecnófilos continúan desde la secuenciación lo que Antoine Pevsner, Naum Gabo, Bridget Riley o Victor Vasarely buscaban desde la plástica: el arte abstracto, óptico, kinético y neoplástico. En ese sentido resultan casi "retro" puesto que sus fundamentos son los mismos que los de las vanguardias históricas, pero su puesta al día mediante ordenadores resulta tan necesaria como fértil. Frío, espartano y sublime.





jueves, 17 de junio de 2010

Arqueología Snob #5: Eric Rohmer

Como en estos años blogueando ya he dejado muy claro que soy superfan de Rohmer, propongo un experimento muy snob a costa de su muy snob filmografía: ver si se puede lograr el "Efecto fi" en el blogspot. Ese fenómeno óptico es el que produce la ilusión del movimiento en el cine: pasan tan rápido los fotogramas, que nuestra mente percibe únicamente una escena dinámica, obviando los hiatos.
Estos fotogramas pertenecen a "Cuento de primavera" y el puto efecto fí debería funcionar, pero no va nada bien (por culpa del espacio blanco entre ellos). El rollo es dejar el explorador con el tamaño de la imagen, y hacer scroll muy rápido hacia abajo intentando percibir la imagen-movimiento. Bueno. Un juego snob. Lo intentaré la próxima vez pegando las imágenes entre sí con el paint, pero ahora no tengo tiempo.






























Y un regalo de bonus.

Arqueología Snob #4: Balthus

La pequeña Suiza... el país del chocolate envuelto con lacitos, los relojes horteros, donde el campo parece un decorado hollywoodiense, donde los millonarios lavan sus vergüenzas, donde el orden obsesivo es tan endémico como a nosotros la chapuza...¡¡unos capullos!! Algo tiene que ver lo de ayer, pero ¿a alguien se le ocurre otro país con una tradición cultural tan pobre? ¿un estado con menos movimientos antisistema? ¿algún lugar con menos escritores, pintores o DJs interesantes? ¡¡Si hasta Balthus era francés!! Y no: no me gusta Giacometti.

No tengo mucho tiempo para escribir, pero dedico el post de hoy a un tipo muy pero que muy carismático e ídolo de snobs, asociado generalmente al país de Heidi porque allí pasó sus últimos años pese a que en realidad era francés de París. ¡Y menuda familia la suya! Hijo de un renombradísimo historiador de arte y hermano, atención, del filósofo Klossowski (superestrella de la filosofía, tambien bastante snob, con aura de maldito y muy reivindiado por Deleuze) se pasó la infancia rodeado de la creme de la creme de la intelectualidad parisina de entreguerras: el típico niño repelente que jugaba en los pasillos de su mansión mientras Jean Renoir, Rilke, Picasso o Breton tomaban el té con mamá. Como nuestro Miguelito Bosé, pero con más glamour y menos casticismo. Y el resto de su vida transcurrió de principio a fin en esos mismos parámetros: el tío pintando en cualquiera de sus lujosas villas, mientras celebrities del calibre de Picasso, Camus, Fellini o Cartier-Bresson le alegraban la velada. Le gustaban mucho los gatos, pero eso no le hizo famoso: su fama se debe (digo yo) a su pasión por las niñas.



¿Realmente es tan buen pintor? A mí, en estos momentos, no me interesa absolutamente nada su trabajo. Solía hacerme gracia, pero como artista no creo que esté a la altura de su leyenda: pretender que un figurativismo tan poco especulativo sea la obra de "el pintor vivo más importante del mundo" (como se decía de él en los 80) me parece una exageración tremenda. Diría que le pasa como a Lucien Freud (otro de leyenda simiar), que encontraron demasiado pronto una "imagen de marca" y se limitaron a explotarla toda su vida, mientras el mundillo arty les reía todas las gracias, que eran siempre la misma. No sé, ahora mismo paso de Balthus...
...pero como arquetipo snob, es lo más, y sigue manteniendo una legión de admiradores (mucho universitario de carreras humanistas, y gente así) para los que es un ejemplo de carisma y exclusividad. Más allá de haberse pasado la vida rodeado de gente muy historiada, lo que lo glamouriza es el peliagudo tema de la pederastia, con la que flirteó muy coquetamente: al parecer no hay datos de que en vida se haya propasado con ninguna nínfula, pero a tenor de su obra gráfica está clarísimo que al fulano las preadolescentes le ponían malísimo. Que era un guarrillo no lo duda nadie, por mucho que se hayan vertido ríos de tinta sobre su obra intentando describirla no como perversa, sino espiritual, sutil y llena de amor por la pureza.
¿Dónde habré oído eso antes? ¿Será en una canción de Michael Jackson?... Hasta la próxima chicos, me marcho a Coruña!

miércoles, 16 de junio de 2010

Arqueología Snob #3: Johann Joachim Wincklemann

Supongo que hasta hace nada, la homosexualidad era una condición casi consustancial al snobismo. El esteta, o era gay o fingía serlo, y los ademanes afrancesados eran no sólo fuente de burla y escarnio entre el agro-ciudadano de a pie, sino que simultaneamente eran muy respetados en el mundo intelectual como signos de "inteligencia y sensibilidad": la pluma era no sólo su instrumento para escribir, sino tambien lo que soltaban en los saraos más exclusivos. Hoy en día, sin embargo, el sector cursi y refinado está en fase de retirada dentro del mundillo homo: en un bar de ambiente uno puede encontrarse con casi cualquier cosa, pero el decadentista afeminado que lee a Hölderlin en la intimidad es una especie en vías de extinción. Imaginad que en una ciudad como Coruña, los mary-snobs apenas somos un puñado, y alguno hasta recibe el ofensivo apodo entre sus camaradas sodomitas de "la marica enfadada con el mundo". Menos mal que a los snobs el escarnio, como a los bakalas el Red Bull, nos da alas. ¡Insultadme, humilladme, despreciadme, y no estaréis sino fortaleciéndome! ¡Vuestras chanzas son mi alimento! :-)


Bueno, a lo que vamos: estudiando historiografía del arte, he escudriñado las biografías de los autores más glamourosos buscando secretos de alcoba inconfesables, y me encuentro con que el más popular y descaradamente mariloli ha sido el señor Johann Joachim Wincklemann, celebérrimo historiador teutón que se hizo muy famoso con sus estudios sobre... claro, no podía ser de otra manera: ¡¡ el arte Griego!! Tan aficionado era este tío a las sugerentes y sensuales formas de Praxíteles y Lisipo, tan insistente su babear soñando con cuerpos juveniles haciendo posturitas de beefcake bajo el sol de Delfos y Atenas, que convenció a los artistas de su generación para que se olvidasen de las groseras y mundanas formas del barroco. Wincklemann hizo una defensa tan numantina de la causa grecolatina, que consiguió imponer en toda Europa el puñetero Neoclasicismo: el movimiento artístico mary-cursi por excelencia.


Hace un tiempo me hizo gracia leer en el Bakala (website de ligoteo gay) el perfil de un chico desesperado porque no encontraba el tipo de amante con el que soñaba: el socorrido mariquita de pamela, pañuelo rosa y zapatos blancos, que recorría la ciudad con porte aristocrático y supurando decadentismo hasta en las pestañas. El neurótico solterón que tiene 5 gatos persas, anillos enormes, una reproducción del David de Miguel Ángel en el WC y que pasa las vacaciones en las saunas de Túnez. Ese arquetipo de gay a lo Luis Antonio de Villena, Oscar Wilde o Antonio Gala es muy apreciado por las marujas, pero en el ambiente goza de nula popularidad: hoy, lo que se tercia, es más del palo "diseñador-todoterreno-con-iPod-y-mancuernas", en virtud de lo cual el viejo sarasa a lo Blanco Amor, Lorca, Kavafis o Cernuda es un arquetipo casi defenestrado, casi chanante. Además, por culpa de fuckin´Foucault, todos los gays que van ahora de intelectualos por la vida van con el pelo rapado y pulseras de cuero de tamaño king size (y por otra parte ya no son maricas, sino queer).

Pero es de bien nacidos ser agradecidos, y no olvidar nunca de donde venimos: para bien o para mal, nuestra genealogía y nuestra esteticién nace de personajes tan fascinantes como el amigo Wicky del que os hablo. El tío era un erudito de tomo y lomo, se sabía hasta el último chismorreo del mundo helénico y sus libros sobre el arte antiguo dejaron a sus contemporáneos en estado de shock: su sofisticado cocktail de Kant, Platón y pederastia supuso una revolución cultural tan importante, que todos los ayuntamientos desde entonces se diseñaron con capiteles dóricos y tímpanos plagiados de Ictinos y Calícrates. Muchos de sus seguidores eran tambien homosexuales: por ejemplo el muy venerado Heinrich Wolfflin, otro flipao de los musculitos atenienses y fan del neoclásico, que en los libros de historia aparece como el sucesor de Wincklemann, entendía tanto como su maestro. Y del resto de connosieurs de su época, cabe especular con que un alto porcentaje compartía las pasiones homoeróticas.

¡¡Ay, cómo ha cambiado el mundo!! Insisto en que por culpa de Foucault, ahora los curators y críticos del mundillo snob ya no son afeminados, cursis y suaves como Wincklemann, sino unos tipos de compostura hierática, con ropa oscura, el pelo rapado y muy poco sentido del humor. Supongo que por vergüenza, el viejo intelectualo mariquita está passé entre los snobs, cuando en tiempos era lo last de lo last: la pluma ha perdido el halo de intelectualidad y exclusividad por culpa de víboras tan poco ilustres como Mariñas o Josemi Rguez. Sieiro, capaces de dar al traste en cinco cotilleos con décadas y décadas de lucha contra la homofobia *. Yo personalmente, que detesto el rollo fake-macho de Foucault, me quedo con el prototipo gay de Roland Barthes: de aspecto mediocre, discretamete elegante, de ascendencia nerd, y con una visión de las cosas infectada de pérfida alegría.

* En realidad ese punto no lo tengo tan claro, seguiremos informando.

martes, 15 de junio de 2010

Arqueología Snob #2: Conde de Lautréamont



¡Oh, qué perra es la vida! ¡Oh, cuán pérfidas sus tenebrosas angosturas, sus hirientes meandros, la cadencia estéril de un movimiento infinito hacia la absoluta Nada, sangriento ritornello de una infinidad sorda sin más sentido que el de la impávida insignificancia! Sí, amigos: hoy vengo bajo en bífidus, con el culo inquieto y desbordante de decadentismo, el estado de ánimo que para un snob es como volver al vientre de la madre (y no nos pongamos freudianos al respecto). Los Madridistas tenéis las 5 copas de cuando Franco, y los snobs tenemos el siglo XIX: nuestro hogar, nuestra arcadia, nuestra mística y nuestra raison d´etre. Tener en un mismo arco temporal a Rimbaud, Verlaine, Baudelaire, Wilde y Proust es... ¿cómo decirlo? la Génesis Bíblica de los modernos, los snobs y la gente guay en general. Pero de entre la concurrida camarilla decadentista, los hay más conocidos que otros, y por supuesto los más oscuros son siempre los más snobizables: hoy quiero reivindicar la figura supercool, maldita y asquerosamente Glamourosa de Isidore Lucien Ducasse. ¿A que es un nombre que suena bonito? Pues ni la mitad de cool que su seudónimo: el Conde de Lautréamont, the one and only. El gran poeto capaz de soltar por esa boquita una gran frase que marcaría a hierro y sangre las letras más arriesgadas del siglo XX, el aforismo más snob de la historia de la era Gutenberg:

"bello como un encuentro fortuíto, sobre una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas"

¡¡Supera eso!! La biografía de este supermensch del decadentismo es todo lo fascinante y misteriosa que cabría esperar a tenor de su leyenda: de familia gabacha acomodadísima, pasó la infancia en los mejores colegios de Montevideo (papá era diplomático), hasta que a los 20 años se decide a instalarse en París. Apenas hay datos sobre sus andanzas en la ciudad del Sena, pero se especula con una posible matrícula en la Escuela Politécnica, con desórdenes mentales de algún tipo, con un carácter críptico y taciturno, poco empático para con sus compañeros, bisexual o algo parecido, aficionado a las substancias toxicósmicas... El Abecedario Básico de la biografía de todo Artista Maldito, para entendernos. Y para no traicionar su adscripción al canon del decadentismo, murió muy joven (24 añitos) en extrañas circunstancias (muy probablemente, suicidio silenciado por su aristocrática familia). Y, no podía ser menos, ha pasado a la historia por un libro blasfemo y oscuro, semiprohibido en su tiempo, nihilista y feroz, vitalista y autodestructivo: Los Cantos de Maldoror, obra de superculto entre los surrealistas, entre algunos de los modernistas españoles, los poetas atroces tipo Artaud... y muy recordado por la siempre entrañable tribu urbana de los Góticos / Siniestros: uno de los fanzines señeros de nuestro país era el célebre Maldoror, la biblia de los oscuretes castizos.

Imaginad que ahora voy y me atrevo a decir: el libro de Lautremont es una puta mierda, la típica patochada nihilista adolescente, ingénua y epatante, para idiotas fácilmente impresionables. Sería una verdadera blasfemia: con lo guay que es el icono, su biografía, su aura, todo él... ¿quién se atrevería a decir que, simple y llanamente, no mola? ¡¡Pero si es como las pelis de Kiarostami, que no hay ni que verlas para decir que molan!!

Sea como fuere: yo no he leído Los cantos de Maldoror, pero lo cierto es que tengo cierta curiosidad. Y digo "cierta" por no decir "más bien poca", porque lo del satanismo, el esteticismo nihilista y el "Dios ha muerto" se ha convertido en un cliché más visto que el tebeo, y con la misma credibilidad que la Kryptonita o la chica de la curva. Y además, entre los snobs, ser un maldito ya no es ta respetable como antes: es una pose ya muy vista.
Con estas cosas es mejor no jugar: si vas de trágico y maldito, o te suicidas a los 26 o mejor cállate la boca y cambia de rollo. ¿Os imagináis que vulgaridad suicidarse con 34 años, y tener la desfachatez de dejar una nota con versos del Conde de Lautreamont? ¿¿No sería una horterada máxima, lo menos snob del mundo, a estas alturas?? Lo suyo sería, qué se yo, dejar unas declaraciones de Messi o CR9: son más extrañas que las obras completas de todos los Poetas Malditos juntos, suenan de otro mundo, cacofónicas y su gramática es completamente surrealista.

Arqueología Snob #1: Crockett Johnson

Hay quien asegura que desde que el mundo es mundo, el ser humano ha variado muy poco sus maneras. Cambian las técnicas y los disfraces, pero es probable que el fondo sea el mismo: mientras nuestros dolores de cabeza, de estómago y de entrepierna sean los mismos que los de nuestros abueletes de Altamira, estamos condenados a tropezar mil veces con las mismas piedras. Esta postura presupone, entonces, que hay tipologías de personas que siempre han existido: el tonto del pueblo, el espabilao de turno, el bon vivant, el casanova, el empresario especulador... en cuevas y en metrópolis, vestidos con piel de mamut o con triquinis de Gucci, el homo sapiens apenas sorprende, y sus tipismos se mantienen per secula seculorum.
¿Ha habido siempre snobs, dandys y nerds? ¡Por supuesto! No sé si recordáis aquella escena de "Backbeat" en la que Stuart Sutcliffe acompaña a John Lennon a un bareto subterráneo plagado de artistas pintiparados, diletantes perdonavidas, marymodernas maqueadísimas, y pedantes de todos los colores: lo que se dice, un club de snobs. De los años 50, pero de los de siempre, porque supongo que siempre los ha habido (apuesto a que la escuela de Sócrates o la pandi de Platón eran los más "guays" de Atenas, los snobs sabelotodo más pedantes y soberbios). Y como servidor es un leal y convencido miembro de la feligresía snob, no está de más husmear un poco en la historia en busca de nuestra genealogía, de los pioneros de esta forma de pensamiento que consiste en que te gusta lo que no le gusta a los demás (excepto a otros snobs), porque tú lo vales.



El mundo de los comics hoy en día es rematadamente snob: los aficionados al noveno arte son cada vez más arties, tienen la sensación de degustar una experiencia cultural exclusiva y no apta para todos los paladares: a los mismos que ves en Alita Comics, te los encuentras a los dos días en un concierto de ruidismo en la okupa. Sin embargo, todos esos fans de Daniel Clowes y Adrian Tomine olvidan que hasta antes de ayer, los tebeos eran el medio ideal para las historias de aventuras más flipantes, el humor proletario, el erotismo zafio y los seriales kitsch: su conversión repentina en un arte elitista y exclusivo estaría bien, de no ser porque el 90% de lo que se edita en plan "tebeo indie" es una puta mierda. E
En cualquier caso, esta última oleada de comic snob no es la primera de la historia, ni mucho menos: como decía antes, siempre ha habido mucho pedante y mucho guay de la vida, y siempre han leído tebeos. Un personaje como Chris Ware (el dibujante snob por excelencia, el que rezuma con mayor intensidad ese aura artística y erudita que seduce a los lectores del RDL como la miel a las moscas) en realidad no hace nada nuevo, y no es el primero en ocupar el trono: ya en los años 20, el célebre "Krazy Kat" de George Herriman, con su humor absurdo y su apariencia un poco brutta, tenía enamorada a la élite cultural de su tiempo. Tambien el "Litte Nemo" de Winsor MacKay era leído con pasión por los artistas más modernitos de su época, hasta erigirla en el fetiche marymoderno que es hoy en día.

Pero quizás sea menos recordado otro de los tebeos snobs más interesantes de la historia, el legendario "Barbaby" de Crockett Johnson. No sé si llegó a editarse en España (sólo tengo lo que sacó Toutain en su Historia de los Comics en los 80) pero en USA es uno de los referentes más comunes para los dibujantes que van de listos, de guays y de modernos. El mismo Chris Ware, sin ir más lejos, es un plagiador descarado de muchas de las ideas de Johnsosn, que ya en los años 40 inventó ese estilo geométrico, abstracto y de humor excéntrico , todo muy elegantemente minimal, que ha vuelto a estar de moda de la mano del Jimmy Corrigan. De hecho, al parecer Johnson era un gran aficionado a la geometría, pasión que rezuman todas y cada una de sus páginas, siempre austeras y diagramáticas. Mirad si es pasto de snobs, que hasta hay una entrada en la wikipedia analizando filosóficamente una historieta suya sobre un niño y su lápiz morado. Ya son ganas de comerse el tarro...

Pero la obra cumbre de este dibujante, o al menos la más recordada, es el Barnaby: las tiras de prensa sobre un chaval que tiene un "Hado madrino" en plan Doraemon que le hará vivir divertidas aventuras. La serie suele aparecer en los blogs de admiradores de Calvin & Hobbes, Snoopy y Carlitos, y tiras similares: ese tópico de "historias-aparentemente-para-niños-pero-que-en-realidad-son-descaradamente-para-adultos-snobs". Todo muy minimal, muy kawaii y muy erudito, y suficientemente difícil de encontra como para ser "de culto" entre los modernos. Si es que, de verdad, somos lo peor...