
Se da la curiosa circunstancia de que la práctica totalidad de los snobs (y de la gente interesante en general) odian el mundo. Sea por cabezonería, elitismo, vanidad o simplemente inteligencia, el auténtico artista vive su vida con la sensación de estar rodeado de gente gris y sin interés, sufrir un mundo burgués podrido de corruptelas morales y subterfugios para la hipocresía, en el que la política es pura manipulación y dominio, y la sociedad en su conjunto un muladar de vulgaridad, aburrimiento y sinsentido: la cosmogonía del snob se resume en que todo es una puta mierda. Planteamiento que comparto plenamente.
Ante tan categórica afirmación de principios, uno tiene pocas opciones: arrojarse a los raíles del metro, quedarse en casa a escuchar cantautores, volverse esquizofrénico, involucionar hacia ideologías romanticonas (tipo nacionalismos) o, más productiva y lúdicamente, escribir un manifiesto antisistema y devenir artista subversivo. El problema a día de hoy para optar por la última estrategia es el hecho de que casi todo lo subversivo parece estar ya inventado. ¿Graffittis políticamente revolucionarios y estéticamente irreverentes? Los hay a tutiplén por toda Europa. ¿Reivindicación de la libertad moral y el fín de la represión sexual? Está más visto que el tebeo. ¿Exponer en una galería tu semen, heces o mocos en medio de iconografía católica? De tan reiterativo, tenemos esas cosas ya aburrecidas. ¿Adorar a Satanás, quemar iglesias y profanar tumbas por amor al Arte? En Noruega lo hacen los niños de 11 años... La hidra capitalista se adapta a todas las maldades culturales que podáis concebir, la burguesía está curada de espantos y anestesiada contra el shock, y es muy complicado hacer arte verdaderamente provocador: hay que estrujarse las meninges para conseguir hacerse un nombre a base de ideas cañeras, y tener la fortuna de que alguien siga tu rollo...
...o bien hacer como Gustav Metzger y montar un "Movimiento Artístico Unipersonal" , frente a la inercia según la cual todas las vanguardias han de contar con varios miembros (se dice que el número óptimo estaría entre 5 y 50). En su caso, se trataba del Auto Destructive Art, consistente en la producción de máquinas, artefactos, performances y situaciones en las que el paso del tiempo terminase por colapsar el objeto en cuestión. Por ejemplo, construyendo ordenadores programados para auto-fragmentarse de manera secuencial, aparatos mecánicos que se inflingen golpes y destrozos, materiales que se corroen y pudren en el ambiente, sustancias que caducan y se pulverizan... Algo que en su día fue una pequeña bomba en el mundillo de los artistas pese no ser completamente nuevo, y que ahora está de actualidad gracias a Paul Virilio y su Museo de las catástrofes, que sin ser lo mismo comparte cierta afección por la estética del colapso. Lo que hace Metzger está tan logrado que...¡¡¡ la Tate se deshizo de una de sus piezas (una impresora estropiciada) arrojándola a un contenedor al pensar que era basura!!!
Pero además de esta peculiar ocurrencia, el snobbish Metzger tuvo otra idea fantabulosa en la más lustrosa tradición de las marcianadas socarronas por parte de artistas enfadados: proponer una huelga de artistas durante 3 años (del 77 al 80) para denunciar la sumisión de los creadores a los mercados y las abyecciones inherentes a la descomunal máquina económica del mundo del artistamen, que según Metzger, sus pupilos y la gente inteligente en su conjunto, habría perdido toda razón de ser y toda artisticidad. ¡¡¡Una huelga de artistas!!! ¿Suena muy kitsch? ¿Será por culpa de aquella penosa iniciativa de Teddy Bautista de un "día sin música" para denunciar el latrocinio en el que incurrimos los ciber-manguis? Pues a mí me parece una idea muy sensata. Tres años de parón en esa infernal y absurda escenilla arty con sus ferias ARCO, sus revistillas y sus guiños a la especulación financiera... y a ver qué pasaba. Me parece perfecto que Saatchi haya convertido el mundo del arte en una feria de las veleidades en la que el factor precio es casi el sujeto artístico por antonomasia, pero ello tendría mucho más fundamento si se explicita de un modo pavero. A mí lo de las huelgas me encanta, es una vieja triquiñuela de cuando había clase trabajadora que sigue funcionando muy bien, y de la que deberíamos hacer más uso cotidianamente. ¿Para cuándo una huelga de arquitectos? ¿Una huelga de contertulios de Sálvame? ¿O, mejor, una huelga de famosos? ¿¿¿Para cuando una huelga de conformismo???










































