Stupidty is not animality.
Nunca le he hecho mucho caso a Derrida porque escribe de una manera que no me gusta nada, y por estar siempre tan encantado de acudir a saraos académicos, especialmente en las universidades yankis, frente a la prudencia y discreción de la mayoría de sus contemporáneos. Pero quizás intente leerme algún libro suyo (agradecería una recomendación sobre cuál escoger). Es que ese peinado suyo me hace mucha gracia, le da un aspecto de quiero-y-no-puedo-ser-chic muy simpático. Esta noche me veré esta conferencia.
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lunes, 23 de agosto de 2010
martes, 3 de agosto de 2010
Morfología #11: Simulacros de afecciones
Cuando era niño estaban muy de moda entre las chicas de mi pueblo los muñecos hiperrealistas que representaban bebés con todo lujo de detalles. Eran unas masas plasticosas que a mí me resultaban grotescas en su fidelidad a la realidad, recreando minuciosamente y con un grado de detalle cercano al morbo las particularidades menos favorecedoras de los falsos bebés: los pliegues de la piel en las rodillas, los michelines, los granos en el culo, la calvicie. Era una época en la que Mattel y Famosa competían por alcanzar el mayor grado de realismo en sus muñecas estrella, llegando a sobrepasar de largo en mal gusto lo que hoy en día se concibe como "estética infantil": aquellas monstruosidades, carentes de sutileza, encandilaban a las niñas (que creían tener a un auténtico bebé en sus brazos) pero a mí me daban grima. Y miedo.A medida que los medios técnicos fueron sofisticándose, el realismo de aquellos golems iba en aumento exponencial: la antaño dura piel de PVC y polietileno alcanzaba sedosas y dúctiles texturas de látex; las articulaciones (hombro, cuello, rodilla) dejaban de ser yuxtaposiciones de extremidades sueltas, y se dsimulaban con pliegues y continuidades; los esfínteres (el primer detalle que inspeccionaban los niños más morbosos) abandonaban su condición de orificos pasivos y producían una enorme variedad de mucosidades, fluídos y sustancias mierdomórficas, anunciadas coon vivos colores en los embalajes bajo la denominación de moquitos, caquitas o granitos: aquello me parecía escatológicamente intimidatorio, pero la capacidad de aquellas bêtes de plastique de producir excrementos y fluídos encandilaba a todas las niñas. Creo recordar que mi hermana tenía una de aquellas muñecas a la que le salían granos en el culo cuando no se les cambiaban los pañales ad-hoc con premura.

Pero la carrera hacia la literalidad alcanzó su mayor grado de dramatismo cuando aquellas muñecas demoníacas adquirieron la capacidad de expresar emociones: bajo estímulos como cachetes en el culo, cosquillas, reprimendas o tirones de pelo se podía conseguir que los bichos de plástico emitiesen con profución angustiosos lagrimones, berrinches, risitas, pataleos y llantos verdaderamente descorazonadores. ¿¿Existe un sadismo infantil?? ¿¿Qué placer encontraban mis hermanas en interactuar con fake-babies mediante sutiles ejercicios de tortura en pos de conseguir el pataleo más angustiante, la lágrima más descorazonadora, la mucosidad más viscosa??
En realidad, el mecanismo que se activaba en los sufridos muñecos era muy primitivo: por ejemplo, un dispositivo oculto bajo el esstómago provocaba que mediante la pulsación del ombligo se disparase un pequeño grifo oculto bajo los globos oculares, y una grosera grabación de lloros infantiles. Causa-efecto en estado puro: le meto el dedo en la nariz y se hace caca. Se hace caca, y llora. Le cambio los pañales, y se calla. Automatismos emocionales sin ningún misterio, pura transformación de la energía en procesos no muy complejos: la energía de mi dedo en el ombligo se transforma en la energía sonora de los llantos.
Este correlato de causalidad puede parecer muy tosco y simplista, pero el psicoanálisis describe en esos términos la estructura de la mente humana: todo efecto (neurosis, psicosis, paranoia, histeria... aparentemente, no así la esquizofrenia) remite a una causa (que por lo general es edípica), en un proceso de causalidades maquínicas en las que el "Yo" apenas tiene capacidad de rebelión: si te aprietan el ombligo vas a llorar, porque estás programado para ello. Y en ese sentido Freud no estaba muy distante de Watzlawick, Pavlov, Morris y demás conductistas: somos una especie de zombies automatizados que respondemos como robots programados a los estímulos del exterior. ¿Qué es el yo entonces? Poco más que un conmutador: una instancia dotada de la capacidad de decidir, en determinadas circunstacias, cuál es la respuesta a tomar ante determinados estímulos. Algo así como el comando "or" que utilizan los informáticos: aparentemente azaroso, pero secretamente determinado. Y en el fondo, ese flujo de energía que se transforma, pero que es la misma en mi dedo y en el ombligo y en el ojo que llora, es a lo que Guattari llamaba "el deseo", y que seguramente no era tal. La humanidad, para las novelas y poco más.
Así que quizás las lágrimas de las muñecas de Famosa, y las de los tamagotchis y los furbies, no son simulacros de afección, sino afección pura y verdadera: respuesta maquínica a un estímulo exterior. Cuando lloramos, no lo hacemos como seres humanos libres, sino como máquinas condicionadas y programadas: el problemadel Golem, de los replicantes o de HAL-9000 era que en el fondo se comportaban como seres humanos: los flujos del deseo a través de los cuerpos y los objetos tiene tal potencia que no somos nosotros los que los gobernamos, sino que somos meros efectos del deseo en su movimiento a través del mundo. Mi ombligo y el ombligo de la muñeca funcionan exactamente igual: se pulsa, y lloramos. Con la especificidad de que lo que en ella es "el ombligo", en mi caso es "salud, dinero, amor".Quizás no se puedan fingir las afecciones, porque la afección es siempre simulacro, el enmascariento "romántico" de un proceso maquínico que no logramos comprender. Las penas no son más que la efectuación de una causa que nos atraviesa y somete. "Simulacro" es un término vacío, carente de especificidad y por tanto de significado. "Simulacro" no se refiere a nada, porque no hay nada que no lo sea.
lunes, 2 de agosto de 2010
Morfología #10: Música y contexto
Este tema se cuenta entre los más conocidos de Portion Reform, uno de los grupos más misteriosos de Downwards. Se sabe que estaba formado por Karl O´Connor y David Sumner, dos auténticas leyendas del techno: el primero pasaría a la historia por su impresionante trabajo como Regis, y el segundo alcanzaría la madurez creativo con el alias de Function, con el que ha sacado unos cuantos clásicos desde el sello Sandwell District.
Obviamente lo que hacían era techno estricto al estilo Birmingham. De hecho, fueron los inventores del techno europeo tal y como lo conocemos y amamos, en su mayor grado de pureza. Radicalmente abstracto, hipnótico, psicodélico, rotundo, sin el más mínimo atisbo melódico, e industrial. Entrar en la música repetitiva es un cambio de paradigma muy fuerte para los que tengan los oídos educados en el pop, pero una vez se aprende a valorar lo que queda en la música cuando se prescinde de los desarrollos melódicos y se supera el efecto desconcierto, el resultado es muy interesante: los oídos organizan su "fondo" y "figura" de otra manera, y todo se escucha de otra manera.
Y este otro vídeo es el mismo tema sonando en una sesión del grandísimo DJ Stanislav Tolkachev. Siendo el mismo tema, el sonido es completamente diferente: en el club, los graves suenan más vigorosos, la ecualización potencia unos sonidos para enmascarar otros, y en la reverberación del espacio se altera completamente lo que se escucha en casa con los cascos. Esta alteración de las cualidades del sonido es uno de los factores con los que más juegan los productores de techno, conscientes de que lo que escuchamos depende del contexto desde que lo hagamos. Los aparatos de reproducción cambian la música, y el espacio en el que suena también.
Y esto son varias maneras diferentes de ecuchar el "Square one" de Paul Palkbrenner: a mí me gusta mucho más en directo, sobre todo ecualizada por Sascha Funke. Realmente es increíble que los primeros en darse cuenta de la importancia del contexto en el que sonará un tema es muy importante a la hora de "pensar" la música. Los productores de música de baile tienen muy presente el hecho de que el sonido es esencialmente modulación, y por tanto se presta a ser matizado y ecualizado en función del espacio en el que vaya a sonar.
El cambio de medio es habitual en casi todas las artes: una película se puede ver en pantalla grande o en televisión. Una poesía puede leerse o escucharse en un recital. Una canción, en mp3 o en wav, y en altavoces o auriculares. Incluso una pintura puede verse en su realidad, o a través de una reproducción en un libro: ha llegado un punto en el que no existe ya "un original", pues cada representación se fundamenta en el medio en el que se haga. Cada medio tiene sus virtudes, sólo hay que saber encontrarlas.
lunes, 12 de julio de 2010
Morfología #8: el Pop Vernacular
Una anécdota bastante recurrente es que cuando alguien se decide a sugerirme posibles candidatos a ocupar mi corazón (vaya frase cursi) acostumbra a proponerme a chicos "interesantes", "inteligentes", "especiales" y un poco moñoños. ¡¡Pero si ese no es mi rollo!! Es cierto que cada vez me resulta más seductor la afinidad cultural y el talento, pero no solo de John Maus y Xabi Alonso vive el hombre: ¿qué cara se os quedaría si un día aparezco del ganchete en sociedad con un gañanazo del calibre de Sean Paul? Pues nunca digas de este agua no beberé: Sean es un tío cuya música me alucina, con una forma de talento intuitivo para el pop como hay muy pocos. Ya sé que tiene pintas de blatino nerdoso, su aspecto es el del típico raperillo flipao y sus videoclips una colección kitsch de topismos poligoneros, pero sus hitazos son simplemente tremendos. I love Sean da Paul shit.
Sus lps suelen tener 7 canciones normalitas... junto a 3 o 4 temazos aplastantes, con unas bases ultradirectas, muy minimalistas (bombo sincopado, un par de charles comprimidos y loops de sintetizador cutre: eso es todo) y con una pegada espectacular. Sus letras tienen muchísimo gracejo, mezclando guarrerío nigga en torno a culos y tetas, con una tímida reivindicación racial, y haciendo uso de un acentazo jamaicano y un flow muy ragga: el cocktail perfecto de pop vernacular.
Well I don't really care what people say, I don't really watch what dem waan do, Still I got to stick to my girls like glue And I man nah play number two, All I know the time it is getting dread,Need alot of trees up in my head,Got alot of damsel in my bed to run dat re-eeeddd!!!! ...Shit!!! Ni Lorca hubiese copuesto unos versazos con ese garbo!!!
¿Una entrada alabando a micmaster Sean Paul en un hilo sobre morfología? Fuck yeah! Insisto en que sus temas tienen una estructura muy sólida, con unas bases musculosísimas en su concisión, con unas melodías pegadizas como ningunas otras y a prueba del análisis morfológico más severo. From rags to riches, el suyo es el caso del túzaro que llega al top 10 sin cambiar el estilo que le hacía destacar en el gueto. Pero lo que me llama la atención de su manera de hacer las cosas, es que el tío consigue cristalizar como nadie un tipo de música que sólo se me ocurre llamar pop vernacular.
Cada uno se hará sus propias componendas sobre este adjetivo , entre otras cosas porque el diccionario de la RAE no lo recoge. Yo me quedo con el uso que hacen los arquitectos: lo vernacular como aquellas formas culturales que producen espontáneamente las sociedades sin la intromisión de ningún mediador moral o estético vinculado al poder. Es decir, en Egipto las pirámides no son arquitectura vernácula, pero sí lo son las chabolas de adobe del desierto. En Galicia, los pazos no tienen nada de vernacular, mientras que las casas de piedra de los campesinos de las montañas lo son totalmente. "Lo vernáculo" se define en mi imaginario por ser producido con muy pocos medios, espontáneamente, para el pueblo y desatendiendo los criterios de "buen gusto" oficial. En España lo serían, por ejemplo, Camela o la Orquesta Panorama, y en el mundo entero ha producido fenómenos tan molones como el hip hop, el reggaeton, el jungle o el house. Y, eso lo aprendimos los arquitectos, una de las cosas que define lo vernáculo es su honestidad, su funcionalismo radical: prescindiendo de toda pretensión artística elevada, consigue ser la voz "pop" de las sensibilidades menos favorecidas. Ya lo decía Pierre Bourdieu( en un libro que estoy esperando que alguien me regale; mi cumpleaños se acerca :-D): nuestro criterio cultural no es más que un pacto estético de clase social, y no hay un plus de calidad en, pongamos, Jeff Tweedy (cantautor al que sigue mucha gente ilustrada) frente a un icono proletario como, por poner un ejemplo, Omar Souleyman.
¿Sabíais que Le Corbusier o Gropius se inspiraban en la arquitectura vernacular industrial norteamericana y en su limpio funcionalismo? La vanguardia acostumbra a saquear vilmente las formas creativas producidas sin pretensiones por el populacho más iletrado, en lo que es una no-tan-paradoja. Y eso es algo que los gays tenemos muy pero que muy asumido: a un marica no le vengas con absurdos discos de folk sentimental, porque ya tenemos a Raffaella Carrá, David Ghetta y Kylie Minogue, para contarnos lo mismo pero en espontáneo, natural, vernáculo y divertido, o como decís los intelectualos, Kitsch.
Por cierto, mañana miércoles toca Omar Souleyman gratis en los jardines de Méndez Núñez de A Coruña. El tío (un icono trash del electro pop sirio más perralleiro, al que conocí gracias al Víctor) llegó a tocar en el Sonar 2009, en uno de esos acontecimientos tan snobs en los que la intelligentsia intenta apropiarse de los pintoresquismos vernaculares en una actitud entre el paternalismo y la sincera admiración. Supongo que la gente de Raster-Noton o Warp con las que Souleyman habrá coincidido en Barcelona habrán sentido la misma admiración envidiosa por su obra que un Le Corbusier por los silos alemanes o las favelas brasileñas. Personalmente no me lo pienso perder, allí estaré bailando junto a los vendedores de alfombras magrebíes de toda la provincia.
"Lo vernacular" es un concepto por el que los arquitectos y los comunistas (y sobre todo los arquitectos comunistas) sienten mucho cariño: ven en ello la soberanía natural y legítima del pueblo para decidir las formas culturales que quieren consumir. Pero lo que me toca los cataplines es el hecho de que del mismo modo que los pueblecitos marineros de Grecia o el blues del Mississipi son "vernáculo", su equivalencia contemporánea (Benidorm y Daddy Yankee) son descritos negativamente como "cultura de masas" . ¿Por qué este cambio de criterio, para hablar de una misma cosa? Del mismo modo que siempre digo que la Odisea y la Ilíada son como versiones pre-cristianas de los comics Marvel, la cultura popular más casposa de hoy en día es el vernáculo de mañana. Eso es el pop: democracia en acción, nos guste o no.
Fuck the shit outta this!!! Cómo me molan los temazos del Sean Paul, the baddest nigga ass in da house!!! Buah neno es demasié, esta de Temperature es un diez!!!! Su rollo mongui-dancehall es lo más plus!!!! Y el detalle de sacar tiparracas afurciadas sin venir a cuento es muy cool!!!
Sus lps suelen tener 7 canciones normalitas... junto a 3 o 4 temazos aplastantes, con unas bases ultradirectas, muy minimalistas (bombo sincopado, un par de charles comprimidos y loops de sintetizador cutre: eso es todo) y con una pegada espectacular. Sus letras tienen muchísimo gracejo, mezclando guarrerío nigga en torno a culos y tetas, con una tímida reivindicación racial, y haciendo uso de un acentazo jamaicano y un flow muy ragga: el cocktail perfecto de pop vernacular.
Well I don't really care what people say, I don't really watch what dem waan do, Still I got to stick to my girls like glue And I man nah play number two, All I know the time it is getting dread,Need alot of trees up in my head,Got alot of damsel in my bed to run dat re-eeeddd!!!! ...Shit!!! Ni Lorca hubiese copuesto unos versazos con ese garbo!!!
¿Una entrada alabando a micmaster Sean Paul en un hilo sobre morfología? Fuck yeah! Insisto en que sus temas tienen una estructura muy sólida, con unas bases musculosísimas en su concisión, con unas melodías pegadizas como ningunas otras y a prueba del análisis morfológico más severo. From rags to riches, el suyo es el caso del túzaro que llega al top 10 sin cambiar el estilo que le hacía destacar en el gueto. Pero lo que me llama la atención de su manera de hacer las cosas, es que el tío consigue cristalizar como nadie un tipo de música que sólo se me ocurre llamar pop vernacular.
Cada uno se hará sus propias componendas sobre este adjetivo , entre otras cosas porque el diccionario de la RAE no lo recoge. Yo me quedo con el uso que hacen los arquitectos: lo vernacular como aquellas formas culturales que producen espontáneamente las sociedades sin la intromisión de ningún mediador moral o estético vinculado al poder. Es decir, en Egipto las pirámides no son arquitectura vernácula, pero sí lo son las chabolas de adobe del desierto. En Galicia, los pazos no tienen nada de vernacular, mientras que las casas de piedra de los campesinos de las montañas lo son totalmente. "Lo vernáculo" se define en mi imaginario por ser producido con muy pocos medios, espontáneamente, para el pueblo y desatendiendo los criterios de "buen gusto" oficial. En España lo serían, por ejemplo, Camela o la Orquesta Panorama, y en el mundo entero ha producido fenómenos tan molones como el hip hop, el reggaeton, el jungle o el house. Y, eso lo aprendimos los arquitectos, una de las cosas que define lo vernáculo es su honestidad, su funcionalismo radical: prescindiendo de toda pretensión artística elevada, consigue ser la voz "pop" de las sensibilidades menos favorecidas. Ya lo decía Pierre Bourdieu( en un libro que estoy esperando que alguien me regale; mi cumpleaños se acerca :-D): nuestro criterio cultural no es más que un pacto estético de clase social, y no hay un plus de calidad en, pongamos, Jeff Tweedy (cantautor al que sigue mucha gente ilustrada) frente a un icono proletario como, por poner un ejemplo, Omar Souleyman.
¿Sabíais que Le Corbusier o Gropius se inspiraban en la arquitectura vernacular industrial norteamericana y en su limpio funcionalismo? La vanguardia acostumbra a saquear vilmente las formas creativas producidas sin pretensiones por el populacho más iletrado, en lo que es una no-tan-paradoja. Y eso es algo que los gays tenemos muy pero que muy asumido: a un marica no le vengas con absurdos discos de folk sentimental, porque ya tenemos a Raffaella Carrá, David Ghetta y Kylie Minogue, para contarnos lo mismo pero en espontáneo, natural, vernáculo y divertido, o como decís los intelectualos, Kitsch.
Por cierto, mañana miércoles toca Omar Souleyman gratis en los jardines de Méndez Núñez de A Coruña. El tío (un icono trash del electro pop sirio más perralleiro, al que conocí gracias al Víctor) llegó a tocar en el Sonar 2009, en uno de esos acontecimientos tan snobs en los que la intelligentsia intenta apropiarse de los pintoresquismos vernaculares en una actitud entre el paternalismo y la sincera admiración. Supongo que la gente de Raster-Noton o Warp con las que Souleyman habrá coincidido en Barcelona habrán sentido la misma admiración envidiosa por su obra que un Le Corbusier por los silos alemanes o las favelas brasileñas. Personalmente no me lo pienso perder, allí estaré bailando junto a los vendedores de alfombras magrebíes de toda la provincia.
"Lo vernacular" es un concepto por el que los arquitectos y los comunistas (y sobre todo los arquitectos comunistas) sienten mucho cariño: ven en ello la soberanía natural y legítima del pueblo para decidir las formas culturales que quieren consumir. Pero lo que me toca los cataplines es el hecho de que del mismo modo que los pueblecitos marineros de Grecia o el blues del Mississipi son "vernáculo", su equivalencia contemporánea (Benidorm y Daddy Yankee) son descritos negativamente como "cultura de masas" . ¿Por qué este cambio de criterio, para hablar de una misma cosa? Del mismo modo que siempre digo que la Odisea y la Ilíada son como versiones pre-cristianas de los comics Marvel, la cultura popular más casposa de hoy en día es el vernáculo de mañana. Eso es el pop: democracia en acción, nos guste o no.
Fuck the shit outta this!!! Cómo me molan los temazos del Sean Paul, the baddest nigga ass in da house!!! Buah neno es demasié, esta de Temperature es un diez!!!! Su rollo mongui-dancehall es lo más plus!!!! Y el detalle de sacar tiparracas afurciadas sin venir a cuento es muy cool!!!
Morfología #7: La forma poética
He subido al megaupload (aquí lo tenéis) un ¿concierto? muy añejo de Karl O´Connor, a.k.a. Regis, en Philadelphia en el año 96. La performance fue al parecer su primera aparición en los USA, en un momento muy especial de la historia de la música electrónica: el tránsito desde el trance al hardtechno, el inicio del imperio de la música sin melodía, la radicalización de las artes digitales en la renuncia a toda figuración, el hermanamiento entre vanguardia y proletariado a través de las pistas de baile... y todas esas cosas que podrían no ser más que un delirio imaginario mío, de no ser porque en sus escasas entrevistas Regis siempre se reconoce situacionista, connosieur del body-art y amigo de la histórica voluntad de subversión cultural de la que siempre ha hecho gala la escena de la música industrial.
Como siempre decían Lacan o Guattari, todas las revoluciones terminan mal: en su tránsito desde las catacumbas a los despachos ovales, las revueltas se gangrenan en su maridaje con el poder, y lo que en gobernanza deviene totalitarismo, en lo estético se pudre en la más absoluta vulgaridad. El techno fue la enésima revolución fallida, cuya masificación le restó el imprescindible halo litúrgico y el brillo seductor de lo nuevo y lo secreto: el recurrente hartazgo del snob acabó con su legitimidad cultural. Lo que en el 96 era una práctica intelectual de altos vuelos (el monotrack púramente abstracto) se ha enquistado como ocio terminal para niñatos white trash enajenados en espantosos macroeventos en polideportivos y palacios de congresos: algo a lo que quizás estaba condenado desde el primer momento, quizás no-tan-involuntariamente y por la lógica inmanente de su código genético. ¿El nihilismo era esto? De todos modos, en su ocaso las revoluciones producen asimismo peculiares estrategias de supervivencia y líneas de fuga: el comunismo nunca termina de morir, como tampoco el techno. Su salvaguarda es necesaria, hasta que el paso del tiempo favorezca un contexto propicio en el que encuentren una nueva proliferación.
Sea como fuere, hablamos aquí de morfología y morfogénesis, a propósito de Regis. Los amigos rockeros siempre me increpan por la afición a una música tan seca y espartana como la del sello Downwards, extremadamente puntillosa en su renuncia a todo compromiso emocional. El techno de texturas severas y bucles atonales nunca deja de afirmarse como puro formalismo, como ejercicio compositivo ascético de articulación y modulación, trenzado autista de secuencias y timbres en voluntaria renuncia a cualquier manera de vinculación emotiva entre productor y producto, y cuya desafección hacia los intereses del Yo provoca un efecto secundario paradójico: el agitarse de los cuerpos. Las indolentes hechuras de la música de un Regis parecen querer equipararse desde el sonido a los experimentos visuales de la Gestalt: la rigurosa investigación de las leyes causa-efecto entre forma musical y respuesta motriz corporal. "La ciencia del baile" era la auscultación de los mecanismos físicos de producción de "bailabilidad" en el contexto silíceo de un tubo de ensayo en forma de vinilo de doce pulgadas. Radicalmente funcionalista, el techno puede ser leído como la criba de todo apunte innecesario a la hora de poner al cuerpo en movimiento. En ese sentido, escuchar la gélida sesión de Regis que he subido, es como asistir a la vivisección de un insecto o la redacción de un esquema unifilar. La búsqueda de un código cognitivo y formal para la música disco, la decantación de los áridos gruesos de Giorgio Moroder, Kraftwerk y el funk. El trazado del diagrama de tracciones, compresiones y cortantes de la banda sonora de Studio 54. Es, pues, objetivismo en la era de la muerte del sujeto.
¿Cómo es posible entonces, si hablamos de un fundamento casi científico, que sea una música que emocione? ¿Cómo y bajo qué parametros, la forma deviene forma poética? Por lo poco que sé de semiótica, Roman Jakobson afirmaba en su lingüística que la función poética del texto nacía del énfasis en la redacción del mensaje. Lo cual puede interpretarse como: toda poética es un formalismo. Y ello constituye una conclusión verdaderamente desconcertante en una matriz cultural como la nuestra (la de la modernidad), que identifica "la forma por la forma" con las pecaminosas engañifas del arte-espectáculo. Jakobson contradice por tanto al librepensador universitario que lee a Saramago y piensa que "lo que importa es el contenido": la semiótica se alinea más bien con Paul Valery y su célebre aforismo de que "lo más profundo es la piel". La poesía vive en simbiosis con la forma, en la que se inscribe, a la que se traba, con la que pacta. Lo poético es una ola cuya sustancia es un océano formal. Quizás.
Insisto en mi gran duda: ¿existe entonces alguna manera de escapar al formalismo? ¿Cómo leer la boutade de Mies Van Der Rohe "No reconocemos problemas de forma, sólo de construcción"? ¿Es concebible un informalismo auténtico, si no hay poesía en el afuera de las estrictas normas formales de un haiku? Alguna vez leí una definición de poesía como aquel texto que no puede ser redactado de otra manera, y cuya transcripción exige reproducir puntillosamente palabra por palabra. Así que el gran poeta es siempre un gran formalista.
Seamos por tanto amigos de la forma por la forma, porque lo que no sea poesía no nos interesa absolutamente nada.
domingo, 11 de julio de 2010
Morfología #6: Louis Trolle Hjelmslev
Pero la verdad es que me cuesta mucho: tengo muchísimo que leer y aprender, pero mi ilusión es conseguir alcanzar una respuesta interesante a lo largo de los próximos cinco años.
Hoy España juega la final del mundial, pero he perdido casi toda la ilusión por el tema: ayer por la noche los borrachos estaban tan pesados con lo de "yo sooooy españooooool españooooool españooooooooool" que casi me da igual si perdemos: viendo a la clase trabajadora tan embrutecida, enajenada e hipnotizada con este tema, uno especula con todo tipo de teorías conspirativas respecto al fútbol como herramienta abyecta de control social. Además, no pienso encender la televisión en todo el día. En días como hoy, a todos los snobs nos gustaría vivir en una isla desierta.
Mi canción del verano (hortera, bubblegum y con pegada, como debe ser):
sábado, 10 de julio de 2010
Morfología #5: Cezanne
Todo lo que pudiese decir de Cezanne remite al Lógica de la sensación que Deleuze propuso para Francis Bacon, y en el que especula magistralmente en torno a los puntos claves de la obra del francés.Personalmente, me gustan mucho más los retratos de su madre y del muchacho del chaleco rojo, que sus Obras Maestras más consensuadas (frutas y bañistas), porque su retratística tiene, a mayores de los valores pictórico/formales que hacen de Cezanne un titán de los pinceles, un perfume de cotidianeidad ensoñadora muy difícil de conseguir. Estas pinturas son lo que Modigliani siempre quiso hacer y nunca pudo.
sábado, 3 de julio de 2010
Morfología #4: Rostridad
lunes, 28 de junio de 2010
Morfología #2: Richie Hawtin
Estoy desarrollando las unidades didácticas para las opos, preparando un pagüerpoin con los dibujetes que hubiesen debido de hacer mis sufridos alumnos maños. Ahora estoy con un ejercicio en el que los monguis deberían aprender geometría dibujando la letra S de mil puñeteras maneras. Y a ser posible, con imaginación.
Lo de construir geométricamente de mil maneras diferentes, con tangencias, aristas y curvas, una misma letra, me ha recordado a Richie Hawtin, de quien ya lo hemos dicho todo. Apuntamos ahora, simplificando, que es un gran morfólogo.
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